“En medio del dolor, las penas y el sufrir, a ti Señor venimos el consuelo a pedir”, reza la estrofa original del himno al Santo Cristo Redentor, compuesto por el Pbro. Manuel Murguía, en 1940, en honor de quien es venerado en el poblado de Tingambato, donde cada año se le festeja en grande, durante las primeras semanas de enero, principalmente el día 14; esta imagen de Jesús Crucificado preside el retablo principal del templo parroquial y de la cual no existen datos sobre su origen, y sólo se cuenta con la crónica de su hallazgo en 1925, relatada por el Sr. Cura Rubén Lara Álvarez, asentada en uno de los libros de la notaría parroquial y transmitida de generación en generación.

Desde hace 80 años, esta celebración es una de las más importantes de la región, ya que reúne a las familias y a los hijos asuntes de Tingambato, al igual que recibe a numerosos grupos de peregrinos que visitan al Santo Cristo Redentor, aunque el titular de la parroquia es el apóstol Santiago. Para la festividad 2019, los comisionados y fieles de la parroquia, asesorados por el Sr. Cura Sergio Romero Candelario, trabajaron en unidad en los preparativos de la celebración, antecedida por una semana de preparación. Además, como cada año, en la víspera de la fiesta fueron recibidos centenares de peregrinos que caminaron hasta el templo parroquial con estandartes, imágenes y coronitas, encabezados por la imagen de Cristo Redentor, para culminar con una verbena popular.

El día de la  fiesta, como en otros lugares, muy temprano se le cantaron las tradicionales mañanitas a Cristo Redentor; además, por la mañana se impartió el sacramento de la Confirmación a un nutrido grupo de adolescentes y jóvenes, en 2 ceremonias especiales. La solemne concelebración de la fiesta se llevó al cabo a la 1 de la tarde, presidida por Don Javier Navarro Rodríguez, Obispo de Zamora, quien en la homilía resaltó que Cristo se ha hecho presente en la vida de esta comunidad, especialmente a través de la imágenes del Niño Jesús y del Santo Cristo Redentor.

El mismo día, a las 7 la tarde se realizó la tradicional procesión con la imagen peregrina de Cristo Redentor, por las principales calles del pueblo, encabezada por los hijos ausentes de la comunidad, y durante varios días posteriores a la fiesta se realizaron diversas actividades culturales, así como el tradicional jaripeo, enmarcadas por audiciones musicales, a cargo de escuelas, orquestas y bandas sinfónicas del lugar y de otras comunidades, rubricadas por una abundante quema de pólvora y luces de colores, al grado de prolongar la fiesta hasta la Octava.

Por: José Antonio Villanueva