En Uruapan, en medio de un gran ambiente de fiesta, se llevó al cabo, el lunes 19 de noviembre, la solemne misa jubilar por el 50 aniversario de la llegada del Seminario Menor a la Perla del Cupatitzio, como parte de las actividades programadas del Año Jubilar. La ceremonia de acción de gracias se realizó en el patio central de la casa de formación, presidida por Don Javier Navarro Rodríguez, Obispo de Zamora, quien estuvo acompañado por varios sacerdotes, entre ellos el Pbro. Juan José Torres Martínez, Rector del Seminario Diocesano de Zamora, y el P. Daniel Romero Espinoza, Vicerrector del Seminario Menor, además de los sacerdotes formadores de las 3 instancias, a saber: el Menor, el Curso Introductorio y el Mayor.   

¿Qué es el Seminario?

Es la institución destinada a la formación de los futuros pastores del Pueblo de Dios, cuya educación se encamina a la formación de verdaderos pastores, a ejemplo de Jesucristo, Maestro, Sacerdote y Pastor; además, una institución educativa en la que se forma humana, filosófica, teológica y pastoralmente a los futuros pastores que continuarán la obra del Señor.

La Eucaristía de acción de gracias

La ceremonia comenzó en la explanada del Seminario, a las afueras del refectorio, con una procesión hasta el lugar destinado para la Eucaristía. Minutos antes de la entrada de los ministros, el Lic. José Guadalupe Sáenz Naranjo, ex alumno del Seminario Menor e integrante del Consejo de la Crónica de Uruapan, introdujo a los presentes con una interesante cronología: “El 18 de noviembre de 1968, abrió sus puertas en Uruapan, el Seminario Menor de la Diócesis de Zamora. Esa tarde, más de 100 alumnos del nivel de Secundaria de distintas parroquias de la Diócesis, llegamos a inaugurar una magna construcción iniciada en 1962. Fueron 6 años de intenso trabajo, decisiones importantes, colaboración de la comunidad diocesana, iniciativas, actividades y varias negociaciones para obtener recursos y lograr este gran proyecto, para que ese día se hicieran realidad”.

Un poco de historia

Como parte de esta introducción, el monitor también destacó varios eventos y acontecimientos históricos que transcurrieron durante la década de los 60, no sólo a nivel regional sino estatal, nacional y mundial, principalmente en la Diócesis de Zamora, que transcurrieron antes, durante y después del cambio del Seminario Menor a Uruapan. De acuerdo con esta crónica, la decisión de trasladar el Menor, de Zamora a  Uruapan, se dio en una época de crecimiento y grandes necesidades en el ámbito cultural en la Ciudad del Progreso, destacando lo siguiente: “En 1960, después de haber consultado el tema del cambio del Seminario Menor, así como otras propuestas para su construcción en otros lugares, como Tingüindín y Cotija, se eligió a Uruapan como el lugar idóneo para su construcción, por lo que en diciembre de ese mismo año se nombró una comisión encargada de la obra, cuyo presidente fue Mons. Rogelio Sánchez, y cuyos vocales fueron los PP. José Luis Sahagún y Gonzalo Gutiérrez. Después de 2 años, el 5 de febrero de 1962, Mons. José Gabriel Anaya y Díez de Bonilla, V Obispo de Zamora, bendijo y colocó la primera piedra, en una ceremonia que reunió a centenares de feligreses de toda la Diócesis de Zamora, en esta loma de Uruapan”.

Otro dato importante: “En febrero de 1964 se inició a la par la construcción del Seminario y del Instituto Cultural Don Vasco, como una secundaria particular, a través de la formación de un patronato; después de múltiples aplazamientos, por distintas circunstancias que retrasaban la conclusión de la obra del Seminario Menor, fue hasta noviembre de 1968 cuando se trasladó definitivamente de Zamora a Uruapan. Desde la tarde del 17 de noviembre, grupos de adolescentes de distintos lugares de esta Iglesia particular llegaron hasta Uruapan, sede del Seminario Menor de la Diócesis de Zamora, para iniciar sus actividades formalmente, al día siguiente”.

Aunque el Seminario Menor de la Diócesis de Zamora surgió propiamente décadas antes de su cambio a Uruapan, durante el rectorado de Mons. Ramiro Vargas Cacho, en las calles de Juárez e Hidalgo en Zamora, en lo que se le llamó La Tebaida, previamente al traslado de los seminaristas a Uruapan, los PP. Luis Guerrero, Ezequiel López, Octavio Gutiérrez y Héctor Barragán redactaron un conjunto de reglas de orden que regirían la vida de los seminaristas menores en Uruapan, que tomaron posesión de las instalaciones, situadas en las faldas del cerro de la Cruz, aunque aún no estaban terminadas, como ha aparecido en las páginas de MENSAJE.

El mensaje del Obispo

De la ceremonia es importante destacar algunas partes de la homilía de Don Javier Navarro, por ejemplo: “El Seminario, no sólo es la casa o edificio en donde se alberga a los seminaristas y futuros sacerdotes, sino un proyecto que va más allá de ser un centro de estudios y de formación: un espacio de espiritualidad para escuchar y vivir el llamado de Dios, porque es Él quien llama, aunque el número de sacerdotes sube y baja; la tarea es de todos, en especial orar por las vocaciones sacerdotales y para que los sacerdotes anuncien fielmente el Evangelio; promovamos todos juntos que las familias sean verdaderas escuelas y semilleros de vocaciones”.

Además, resaltó: “El primer representante de Cristo en la formación sacerdotal es el obispo, de tal manera que la presencia del pastor diocesano en la vida del Seminario tiene un valor particular, no sólo porque ayuda a la comunidad del Seminario a vivir su inserción en la Iglesia particular, sino porque es un compromiso de comunión como pastor y guía”, y finalmente señaló: “El testimonio de los sacerdotes autentifica y estimula pastoralmente a los seminaristas; es esencial porque constituye una ayuda fundamental en la formación de los aspirantes al Sacerdocio, de acuerdo con la ecíclica Pastores Dabo Vobis, n.65”.

Otras ceremonias

Como acción de gracias, los seminaristas de las 3 instancias del Seminario presentaron las ofrendas del pan y vino, además un grupo de personas: familiares y bienhechores, junto con grupos de Familia y Vocación (FyVoc), procedentes de varios lugares y foranías pastorales, que también presentaron ofrendas; a esos momentos siguieron, como parte de la celebración, la Liturgia Eucarística y los ritos de la Consagración y sagrada Comunión, solemnizados por la Schola Cantuorum del Seminario Menor, dirigida por el Pbro. Aldo Enrique Sánchez Godoy, formador en esa instancia.

Antes de finalizar la Eucaristía, el Pbro. Juan José Torres Martínez agradeció a los presentes, su asistencia, apoyo y colaboración en la celebración de los 50 años de esta casa de formación; además, motivó a los presentes a seguir haciendo oración por las vocaciones sacerdotales, ante la abundancia de necesidades espirituales en la Diócesis de Zamora; también hizo un breve recorrido por la historia de la institución, resaltando algunas de las actividades que se han llevado al cabo en el Seminario Menor, con motivo del Año Jubilar, especialmente el encuentro de Seminarios Menores de la Provincia Eclesiástica de Morelia, las reuniones de los seminaristas de las 3 instancias de la Diócesis de Zamora, el retiro sacerdotal con motivo de la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote y las reuniones de religiosas, profesores, equipos formadores, padres de familia y bienhechores.

Después de la emotiva celebración eucarística, para todos los presentes: sacerdotes, religiosas, seminaristas, ex seminaristas, bienhechores e invitados, se sirvió una deliciosa comida en las canchas del Seminario Menor, que se prolongó con una gran convivencia en los jardines y alrededores de la casa de formación, amenizados con música de un mariachi procedente de Sahuayo. Es de mencionar la presencia de alumnos y ex seminarista de la primera generación.   

Jornadas deportiva y cultural

Previamente a la gran celebración jubilar, el domingo 18 se realizó un torneo deportivo, con la participación de las 3 instancias del Seminario de Zamora, antecedido por una misa de apertura, as las 11 de la mañana, presidida por el Pbro. Juan José Torres, que dio la bienvenida a los presentes. Durante todo ese día se llevaron al cabo en las canchas del Seminario y de la Universidad Don Vasco, los partidos del torneos, en el que los ganadores en las diferentes disciplinas: voly y básquetbol, fueron los seminaristas de Teología, pero en futbol los, los alumnos de Filosofía.

Como culmen de la jornada deportiva, la entrega de trofeos y reconocimientos se realizó dentro del programa de la Jornada Cultural, que se llevó al cabo a partir de las 8 de la noche, en la que también participaron los seminaristas en una gran convivencia en la explanada del Seminario, con rondallas, coros y danzas, además de un grupo invitado de danza contemporánea, así como la quema de juegos pirotécnicos. ¡Felicidades!

Por: José Antonio Villanueva