Por: José Antonio Villanueva Ch.

 

En Uruapan, en la solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de América, el domingo 12 de diciembre, Sor María Guadalupe Cacho Alvarado dio gracias a Dios por sus 25 años como Clarisa Capuchina, renovando de manera especial, sus votos religiosos, frente a la Madre Abadesa, Sor María Clara Martínez Chávez.

La solemne celebración eucarística se llevó a cabo en punto de las 12 del día, en la capilla del monasterio dedicado al Santísimo Sacramento y Santa María de Guadalupe. La ceremonia fue presidida por Fr. Eusebio Hernández Mendoza, OFM Capuchino.

La liturgia de la celebración estuvo a cargo de las clarisas capuchinas; en su mensaje central, el sacerdote alentó a los presentes, especialmente a las religiosas, a dar siempre testimonio de fidelidad a Jesucristo en medio del mundo, e hizo alusión al papel fundamental que ha desempeñado la Santísima Virgen María en la vida de la Iglesia, así como en la evangelización de estas tierras, resaltando la figura maternal de la Guadalupana en el caminar de nuestros pueblos, comunidades, conventos y monasterios.

Como parte de la solemne ceremonia de acción de gracias y renovación de la profesión religiosa, la festejada emitió su fórmula de consagración, la cual fue recibida por la superiora local de la comunidad, cuyos votos se basan en la vivencia del Evangelio: pobreza, castidad y obediencia, vividos bajo el estilo propio o el carisma de los santos Francisco y Clara de Asís, fundadores de esta gran familia religiosa. Como parte del rito, le fueron entregados su anillo de consagración y crucifijo.    

Finalmente, después de la santa Misa por los 25 años de consagración de Sor Ma. Guadalupe Cacho, se sirvió una deliciosa comida, preparada por familiares, amigos más cercanos y bienhechores de la comunidad, en los corredores del monasterio, atendiendo, como en la santa Misa, las diversas medidas preventivas de la contingencia sanitaria, derivada del COVID-19. La festejada, en todo momento se vio acompañada por sus padres, hermanos y demás familiares.

Sor María Guadalupe Cacho Alvarado, cuyo nombre de pila es Cecilia, nació el 31 de enero de 1978, en la comunidad de Torcazas, perteneciente a la Parroquia del Señor de la Paz, en Ecuandureo; sus padres son el Sr. Reynaldo Cacho Méndez y la Sra. María Alvarado Gutiérrez, y sus hermanos: Mariano, Lourdes y Reynaldo. Sintió el llamado a la Vida Religiosa e ingresó como clarisa capuchina al convento de Uruapan, el 5 de agosto de 1993, tomando el hábito el 19 de marzo de 1995 y cambiando su nombre por el Sor María Guadalupe; se consagró, mediante la profesión temporal, el 12 de diciembre de 1996, y después de 3 años, emitió su profesión perpetua, el 12 de diciembre de 1999. ¡Enhorabuena!