Por: José Antonio Villanueva Ch.

 

Nuestro Seminario Diocesano de Zamora entregó como fruto para esta Iglesia diocesana, en vísperas de la celebración anual de la Navidad, el jueves 16 de diciembre del 2021, 4 nuevos presbíteros y 3 diáconos.

Los presbíteros son: Luis Miguel Plancarte Torres, de la Parroquia de San Agustín, en Jacona; Brandon Israel Godínez Gómez, de la Parroquia de la Purísima Concepción, en Yurécuaro; Jesús Flores Quezada, de la Parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza, en Nuevo Zirosto, y Jonathan Rogelio Arias Quiroz, de la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Uruapan.

Los diáconos, son: Noé Vázquez Maravilla, de la comunidad de El Platanal, perteneciente de la Parroquia de San Miguel Arcángel, en Villamar; Fredy Ulises Hernández Andrade, del poblado de Telonzo, en el municipio de S. Tangamandapio, y Alfonso Jesús Cázares Cacho, de la Parroquia de la Divina Providencia, en Zamora.

El Orden Sacerdotal

De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, el sacramento del Orden Sacerdotal es aquel mediante el cual la misión confiada por Cristo a sus apóstoles, sigue siendo ejercida en la Iglesia, hasta el fin de los tiempos. Se llama Orden porque indica un cuerpo eclesial, del que se entra a formar parte mediante una especial consagración u ordenación que, por un don singular del Espíritu Santo, permite ejercer una potestad sagrada al servicio del Pueblo de Dios, en nombre y con la autoridad de Cristo.

En la Antigua Alianza, el sacramento del Orden Sacerdotal fue prefigurado por el servicio de los levitas, el sacerdocio de Aarón y la institución de los 70 «ancianos» (Nm 11, 25). Estas prefiguraciones se cumplen en Cristo Jesús, quien, mediante su sacrificio en la cruz, es «el único […] mediador entre Dios y los hombres» (1 Tm 2, 5) y el «Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec» (Hb 5, 10). El único sacerdocio de Cristo se hace presente por el sacerdocio ministerial: «Sólo Cristo es el verdadero sacerdote; los demás son ministros suyos» (Santo Tomás de Aquino). Por ello, el sacramento del Orden se compone de 3 maneras o grados, que son insustituibles para la estructura orgánica de la Iglesia: el episcopado, el presbiterado y el diaconado.

Los presbíteros

La unción del Espíritu marca al presbítero con un carácter espiritual indeleble, lo configura a Cristo sacerdote y lo hace capaz de actuar en nombre de Cristo Cabeza. Como cooperador del Orden Episcopal, es consagrado para predicar el Evangelio, celebrar el culto divino, sobre todo la Eucaristía, de la que saca fuerza todo su ministerio, y ser pastor de los fieles. Aunque haya sido ordenado para una misión universal, el presbítero la ejerce en una Iglesia particular, en fraternidad sacramental con los demás presbíteros que forman el «presbiterio» y que, en comunión con el Obispo y en dependencia de él, tienen la responsabilidad de una Iglesia particular.

Los diáconos

El diácono, configurado con Cristo, siervo de todos, es ordenado para el servicio de la Iglesia, que cumple, bajo la autoridad de su Obispo, el ministerio de la Palabra, el culto divino, la guía pastoral y la caridad.

La celebración del sacramento del Orden

En cada uno de sus 3 grados, el sacramento del Orden Sacerdotal se confiere mediante la imposición de las manos sobre la cabeza del ordenando, por parte del Obispo, quien pronuncia la solemne oración consagratoria. Con ella, el Obispo pide a Dios para el ordenando, una especial efusión del Espíritu Santo y de sus dones, en orden al ejercicio de su ministerio. Corresponde a los obispos, en cuanto sucesores de los apóstoles, conferir los 3 grados de este sacramento.

La ceremonia de Ordenación

El lugar para la solemne ceremonia de ordenaciones sacerdotales y diaconales fue el majestuoso Santuario Guadalupano de Zamora, donde se dio cita un numeroso grupo de sacerdotes pertenecientes al presbiterio de la Diócesis, que se unieron a los familiares, amigos y fieles procedentes de las diversas parroquias a las cuales pertenecen los nuevos sacerdotes y diáconos. La ceremonia fue transmitida por diversas plataformas digitales.

Esta emotiva celebración eucarística se llevó al cabo, en punto de las 10:30 de la mañana, presidida por nuestros pastores diocesanos: Mons. Javier Navarro Rodríguez, Obispo Titular, y Mons. Francisco Figueroa Cervantes, Obispo Auxiliar, a quienes acompañaron de cerca, los PP. J. Jesús Contreras Plancarte, Vicario General de la Diócesis, y Juan José Torres Martínez, Rector del Seminario Diocesano de Zamora.

El mensaje central

La celebración, como en otras ocasiones, se llevó al cabo con gran solemnidad y la participación de los seminaristas en cada uno de los momentos de la Liturgia. En la homilía, Don Javier Navarro resaltó la importancia del ministerio sacerdotal en la Iglesia, especialmente al dirigirse a los nuevos presbíteros y diáconos: “En la Iglesia diocesana de Zamora, yo voy a ordenar servidores, y no príncipes; yo voy a ordenar a pastores, y no asalariados; voy a ordenar a hombres, y no a ángeles”, resaltando que “… al ordenar a hombres que, a partir de su formación inicial en su familia, y ésta que han continuado en el Seminario, han comprendido la sabiduría de la Cruz, y han hecho opción por imitar a Jesucristo, y predicarlo no de otra forma, sino crucificado y resucitado. Me alegra que inmersos en esta sabiduría de la Cruz, acepten ser revestidos de Jesucristo, y con las vestiduras litúrgicas con cuales serán sobre revestidos ya que son propias de su ministerio; para ello, es necesario que ustedes hoy se sigan revistiendo de Jesucristo, como san Pablo quien en su carta a los Efesios, invitó a despojarse del hombre viejo y a revestirse del hombre nuevo, para ellos es preciso dejar aquello que pareciera del hombre viejo y ser hombres nuevos, porque al ser pastores debemos serlo siempre al estilo del único maestro y pastor que es Jesucristo”.  

También recalcó el papel fundamental de cada una las familias y del Seminario en la formación de los nuevos diáconos y sacerdotes, quienes desarrollarán una misión y un trabajo pastoral en las comunidades a las que serán enviados, ya que un pastor acerca a los fieles a Cristo, a través de sus sacramentos, Finalmente, invitó a los presentes a orar continuamente por las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada.

El rito de Ordenación

Entre los momentos más importantes de la celebración eucarística, estuvo el canto y rezo de las letanías de los santos y santas de Dios; durante ese momento de oración, los nuevos sacerdotes y diáconos se postraron frente al altar. Los primeros en recibir las órdenes sagradas fueron los diáconos, a través de la imposición de las manos y la oración de consagración, de parte de Don Javier Navarro; posteriormente les fueron colocadas la estola y la dalmática, signos visibles del primer ministerio del Orden Sagrado, y también como parte de este rito recibieron el libro de los Santos Evangelios.

Dentro del rito de Ordenación se rezó la Plegaria de Consagración sobre los nuevos presbíteros; posteriormente, fueron revestidos con las vestiduras litúrgicas: la estola y la casulla; además, les fueron impuestas las manos sobre sus cabezas. Finalmente, les fueron ungidas las manos con el santo Crisma, y recibieron el cáliz con la patena, como símbolos de la entrega y el servicio que implica el sacramento del Orden Sacerdotal.

Mientras tanto, el Coro del Seminario, dirigido por el Mtro. Ramón Barajas Padilla, organista del santuario, entonó diversos himnos y cánticos, durante todos y cada uno de estos momentos de la emotiva ceremonia.

Los nombramientos

Cabe mencionar que los nuevos diáconos y sacerdotes participaron en todos y cada uno de los momentos más importantes de la santa Misa, que culminaron con el rito de la Consagración, así como de la distribución de la sagrada Comunión.

Antes de finalizar la ceremonia de ordenación, Don Javier Navarro entregó y ratificó los nombramientos u oficios ministeriales de los nuevos presbíteros: Luis Miguel Plancarte Torres será vicario Cooperador en la Parroquia de San Francisco, en Tancítaro; Brandon Israel Godínez Gómez, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Tangancícuaro; Jesús Flores Quezada, formador en el Seminario Menor, en Uruapan, y Jonathan Rogelio Arias Quiroz, Vicario Cooperador en la Parroquia de Santo Santiago, en Chilchota.

También fueron entregados sus nombramientos a los diáconos: Noé Vázquez Maravilla, formador en el Seminario Menor, en Uruapan; Fredy Ulises Hernández Andrade, colaborador en el Seminario Mayor, en Jacona, y Alfonso Jesús Cázares Cacho, formador en el Curso Introductorio, en Cotija.

Colofón

Después de la solemne celebración eucarística, los nuevos ordenados compartieron, tanto con obispos, sacerdotes y seminaristas, como con familiares y amigos cercanos, una exquisita comida en el refectorio del Seminario Mayor, en Jacona, en medio de una gran convivencia, en los corredores y patios de esta casa de formación, desde luego atendiendo las medidas de la nueva normalidad, derivada del COVID-19. ¡Felicidades!