Los Nuevos Sacerdotes y Diáconos

Por: José Antonio Villanueva Ch.

Mediante el sacramento del Orden, la misión confiada por Cristo a sus apóstoles, sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos. Se llama Orden, porque indica un cuerpo eclesial, del que se entra a formar parte mediante una especial consagración u ordenación, que por un don singular del Espíritu Santo, permite ejercer una potestad sagrada al servicio del Pueblo de Dios, en nombre y con la autoridad de Cristo. El sacramento del Orden se compone de 3 grados, que son insustituibles para la estructura orgánica de la Iglesia: el episcopado, el presbiterado y el diaconado. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1536).

De tal manera, para ello, con inmensa alegría, el Seminario de Zamora entregó como fruto para nuestra Iglesia diocesana, el pasado 18 de mayo, a 5 nuevos presbíteros y 5 nuevos diáconos, en el marco de la IV semana de Pascua, dedicada a la figura de “Cristo, Buen Pastor”.

La unción del Espíritu marca al presbítero con un carácter espiritual indeleble, lo configura a Cristo Sacerdote, y lo hace capaz de actuar en nombre de Cristo Cabeza. Como cooperador del Orden episcopal es consagrado para predicar el Evangelio, celebrar el culto divino, sobre todo la Eucaristía, de la que saca fuerza todo su ministerio, y ser pastor de los fieles. Aunque haya sido ordenado para una misión universal, el presbítero la ejerce en una Iglesia particular, en fraternidad sacramental con los demás presbíteros que forman el «presbiterio» y que, en comunión con el obispo y en dependencia de él, tienen la responsabilidad de la Iglesia particular (CIC, 1562).

Los nuevos presbíteros, son: José Luis García Romero, de la Parroquia de la Resurrección, en Uruapan; Hugo Moisés Morales Castellanos, de Rancho Nuevo, una comunidad perteneciente a la Parroquia de San Agustín, en Jacona; Felipe de Jesús Sánchez Gómez, de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Sahuayo; José Jesús Tello Bárcenas, de la Parroquia del Santo Cristo Milagroso, en Tanhuato, y Josué Eduardo Zalapa Espinoza, de la Parroquia de San Pedro Apóstol, en Paracho.

El diácono es configurado con Cristo siervo de todos, es ordenado para el servicio de la Iglesia, y lo cumple bajo la autoridad de su obispo, en el ministerio de la Palabra, el culto divino, la guía pastoral y la caridad. (CIC, 1569).

Los nuevos diáconos, son: Jesús Ávila Martínez, de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Chavinda; Martín Gerardo Fajardo Méndez, de la Parroquia de San Cristóbal, en Pajacuarán; Hugo Yahir Ibarra Quezada, de la Parroquia de San Francisco, en Tancítaro; Charly Jonathan Hernández Cacho, de la Parroquia de San Francisco, en Corupo, y Omar Magaña Mendoza, originario de la comunidad El Ojo de Agua, en el municipio de Aguililla, Michoacán.      

La ceremonia de ordenación

El lugar para la celebración eucarística de ordenación fue el imponente Santuario Guadalupano de Zamora, donde se dieron cita más de 60 sacerdotes pertenecientes al presbiterio de la Diócesis e invitados, que se unieron a los familiares, amigos y fieles procedentes de las diversas parroquias a las cuales pertenecen los nuevos ordenados. La emotiva celebración eucarística se llevó a cabo en punto de  las 10 de la mañana, la cual fue presidida por Mons. Javier Navarro Rodríguez, Obispo de la Diócesis Zamora, quien estuvo acompañado por Mons. Miguel Patiño Velázquez MSF, Obispo Emérito de Apatzingán, y los PP. J. Jesús Contreras Plancarte, Vicario General de la Diócesis, y Juan José Torres Martínez, Rector del Seminario de Zamora.

La celebración, como en otras ocasiones especiales, se llevó a cabo con gran solemnidad, con la participación de los seminaristas en cada uno de los momentos de la Liturgia. En la homilía, Don Javier Navarro resaltó la importancia del ministerio sacerdotal en la Iglesia: “Cada una de las familias de estos jóvenes, los presentan en esta ocasión como frutos e instrumentos de trabajo para la viña del Señor, y nuestro Seminario los propone para que presidan en la fe y en la caridad a todos los hermanos espirituales, porque en todas nuestras comunidades se vive en familia y en medio del amor vivimos el plan salvífico, y en donde cada uno de ellos vive un verdadero discernimiento no sólo como hijos de Dios, sino también a ejemplo de Cristo Buen Pastor, quien da la vida por sus ovejas y quien conduce a la vida eterna”. También invitó a los presentes a orar continuamente por las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada, así como a la construcción de verdaderas iglesias domésticas: familias cristianas.

Entre los momentos más importantes de la celebración eucarística, tuvo lugar el canto y rezo de las letanías de los santos y santas de Dios; durante ese momento de oración, los nuevos sacerdotes y diáconos se postraron frente al altar. Los primeros en recibir las órdenes sagradas fueron los diáconos, a través de la imposición de manos de Don Javier Navarro, así como con la oración de consagración. Posteriormente, a los nuevos diáconos les fueron colocadas la estola y la dalmática, signos visibles del primer ministerio del Orden Sagrado, y también recibieron el libro de los Santos Evangelios.

Después del rito de Ordenación de los diáconos, se llevó a cabo la plegaria de Consagración sobre los nuevos presbíteros; como parte del rito, fueron revestidos con sus vestiduras litúrgicas: la estola y la casulla; además, como gesto de unidad los sacerdotes concelebrantes les impusieron las manos sobre la cabeza, y finalmente les fueron ungidas las manos con el santo Crisma y recibieron el cáliz y la patena, símbolos de la entrega y el servicio del sacramento del Orden Sacerdotal. Mientras tanto, el Coro del Seminario, entonaba diversos himnos y cánticos propios de la ceremonia de ordenación.

Los nombramientos

Cabe mencionar que los nuevos diáconos y sacerdotes participaron en los momentos más importantes de la Santa Misa, que culminaron con el rito de la Consagración y la distribución de la Sagrada Comunión. Antes de finalizar la ceremonia, Don Javier Navarro, en compañía del Pbro. José Antonio Oseguera Barragán, Secretario Canciller de la Diócesis, entregó y ratificó los nombramientos de los nuevos diáconos: Jesús Ávila Martínez, Martín Gerardo Fajardo Méndez, Hugo Yahir Ibarra Quezada y Omar Magaña Mendoza permanecerán en el Seminario Mayor, donde culminarán sus estudios teológicos y su formación sacerdotal, para después ser enviados a algunas comunidades de la Diócesis, y Charly Jonathan Hernández Cacho queda adscrito al Seminario Diocesano como colaborador en el Curso Introductorio, en Cotija de la Paz.

También les fueron entregados los primeros nombramientos a los nuevos  presbíteros: José Luis García Romero como Vicario de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Uruapan; Hugo Moisés Morales Castellanos, como Vicario de la Parroquia de San Francisco, en Tancítaro; Felipe de Jesús Sánchez Gómez, como formador en el Seminario Menor, en Uruapan; José Jesús Tello Bárcenas, como Vicario de la Parroquia de Santiago Apóstol, en Chilchota, y Josué Eduardo Zalapa Espinoza, Vicario en la Parroquia del Santo Cristo Milagroso, en Tanhuato.

Otras órdenes sagradas

Cabe señalar, que el martes 14 de mayo, en medio de una celebración eucarística, por la tarde, en la capilla del Seminario Mayor de Jacona, el seminarista Esteban Manzo Ceja, originario de la Parroquia de San Francisco Tocumbo, fue admitido como candidato a las Órdenes Sagradas, en una ceremonia presidida por el Sr. Obispo Don Javier Navarro Rodríguez. Al igual, el viernes 17, a las 7 de la mañana, los seminaristas Jonathan Rogelio Arias Quiroz, de la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Uruapan, e Israel Valladolid González, de la Parroquia de Cristo Rey, en Jacona, fueron instituidos como ministros Lectores.

Finalmente, después de la solemne celebración eucarística, los nuevos ordenados compartieron tanto con el Sr. Obispo como con sacerdotes, seminaristas, familiares, amigos e invitados, una exquisita comida en el refectorio del Seminario Mayor, donde se prolongó la celebración con una gran convivencia en los corredores, patios y canchas de la casa de formación, como parte del festejo por los nuevos sacerdotes y diáconos de la Diócesis de Zamora.