En nuestra Diócesis tenemos una extensa variedad de manifestaciones de religiosidad popular, siendo las de La Sierra, unas de las más atractivas, no sólo por lo vistoso de sus costumbres, sino por la fe y devoción con la que llevan al cabo las fiestas patronales. En este caso, no se trata de la fiesta patronal, ya que la Parroquia de Ocumicho está dedicada a san Pedro y san Pablo, pero es la fiesta del Señor de los Milagros la más concurrida y de mayor convocatoria.

Quince días antes de la fiesta sacan la Imagen del Señor de los Milagros, casa por casa, para pedir una cooperación. Durante el novenario hay procesiones de los diferentes barrios, que las bandas acompañan de muy buena manera. Por la tarde, todos los días hay confesiones. Cabe mencionar que los fieles aprovechan el entorno de la fiesta para acercarse al sacramento de la Reconciliación, en buen número. También se tiene la costumbre de ponerle la coronita del Cristo a los niños. Este año, aproximadamente 50 niños recibieron a Jesús Eucaristía, y otros tantos recibieron al Espíritu Santo. Estos pequeños recibieron la catequesis durante un año: sus madres son las encargadas del Catecismo y dan retiros y pláticas, sobre todo acercándose la fecha de la fiesta.

Los hijos ausentes del pueblo vienen más en la fiesta de junio, pero este año, la compostura y los arreglos florales del templo corrieron a cargo de los hijos ausentes que radican en Pensilvania, como el cumplimiento de una manda al Señor de los Milagros.

La fiesta se rige por el sistema de usos y costumbres como la mayoría de las celebraciones en la zona de la Sierra de nuestra Diócesis. Existen los cabildos, que son los encargados de pedir la cooperación para la fiesta, así como el comité que se encarga de juntar el dinero para las bandas, el jaripeo, el castillo, etc. Uno de los atractivos para los visitantes y propios de la comunidad, son las danzas que a lo largo del día hacen su rutina en la plaza de Ocumicho, tales como la Danza de los Caballitos, que es originaria del lugar y sólo le bailan al Señor de los Milagros; normalmente, una familia pide la Coronita del Cristo y prepara esa danza, como acción de gracias. La danza simula a los Caballeros del Señor de los Milagros y sus esposas, aunque en realidad son jóvenes los que la bailan.

También participan fieles de Cocucho, que presentan la Danza de los Venados; familias de Cocucho también piden la coronita y se la llevan; durante el año le rezan y le ponen flores, y al final llevan la corona a Ocumicho, junto con la danza.

La fiesta termina con la Octava, donde sacan de nuevo la imagen del Señor de los Milagros en procesión por las calles del pueblo y van haciendo estaciones, donde la gente puede venerar y tocar la imagen.