Por: José Antonio Villanueva Chávez

Con gran júbilo, el pasado 28 de agosto del 2021, en punto de las 11 horas, en el imponente Santuario Guadalupano, fue ordenado Obispo Auxiliar de la Diócesis de Zamora, Mons. Francisco Figueroa Cervantes, sacerdote perteneciente al clero zamorano, con tan sólo 46 años de edad, originario de Jiquilpan, quien en años anteriores fungió como vicario parroquial, formador y padre espiritual del Seminario Mayor de Zamora, Secretario Canciller y Pro Vicario General de esta Iglesia diocesana.

La ceremonia

La ceremonia de ordenación episcopal fue presidida por el Nuncio Apostólico en México, Mons. Franco Coppola, fungiendo como consagrantes, los señores obispos titulares de las diócesis de Zamora y Tampico, Mons. Javier Navarro Rodríguez y Mons. José Armando Álvarez Cano, respectivamente, y como concelebrantes, 12 obispos titulares, auxiliares y eméritos, entre ellos los obispos de la Provincia Eclesiástica de Morelia, así como el cardenal Alberto Suárez Inda, Arzobispo Emérito de Morelia, más de 120 sacerdotes de la Diócesis de Zamora, otros sacerdotes invitados y varios diáconos.

La solemne Misa se realizó ante la presencia de un número reducido de fieles laicos y religiosas, así como seminaristas, atendiendo las diversas medidas prescritas por la contingencia sanitaria del COVID-19, la cual fue transmitida simultáneamente por diversas redes sociales y plataformas digitales, para llegar a un mayor número de feligreses.

En la ceremonia de ordenación episcopal de Mons. Figueroa Cervantes hubo momentos emotivos y muy significativos. Dentro de la Liturgia de la Palabra, la segunda lectura de San Pablo a los cristianos de Corinto fue proclamada en lengua purépecha, ya que una gran porción de esta Iglesia local está conformada por comunidades y pueblos purépechas; el resto de las lecturas y el salmo responsorial fueron proclamados solemnemente en lengua castellana. La parte musical de la celebración eucarística estuvo a cargo de la Escuela de Música Sagrada de la Diócesis de Zamora; otros momentos y los acompañamientos musicales estuvieron a cargo del órgano monumental del Santuario Guadalupano, que fueron ejecutados por el Prof. Ramón Barajas Padilla, organista oficial del recinto.

La homilía

En su mensaje central, Mons. Franco Coppola dijo: “Es una alegría participar en una ordenación episcopal; significa que el Señor quiere, escoge y elije a uno de los sacerdotes, para que lo haga presente en medio de su pueblo; tenemos que aprender algo, porque vivimos tiempos nuevos y una época nueva, que exige un cambio de actitud; es algo que nos permite ver cuánto tiene de razón la Palabra de Dios, ya que a veces no la hemos puesto en práctica, al hacer un paréntesis y  al dejar a un lado el perdón o al alejarse de la Iglesia…” Resaltó, además: “Debemos de vivir en Jesús, y que nuestra vida hable del amor de Dios y sea presencia viva en la Iglesia, porque todos necesitamos esa presencia del Señor en medio de las comunidades, pueblos y ciudades, pero para ello necesitamos cambiar nuestros corazones; oremos por todas las vocaciones consagradas, especialmente por un fecundo ministerio episcopal de Mons. Francisco”.

La ordenación

Entre los momentos más significativos de la ceremonia, después de la homilía, el Sr. Cura José Cruz Moreno Cárdenas, Párroco de Vista Hermosa, dio lectura formal al documento con el que el Papa Francisco nombra a Mons. Francisco Figueroa Cervantes, Obispo Auxiliar y Titular de Lamasba. Posteriormente, el Obispo Electo mostró dicho documento o mandato apostólico a los obispos y al colegio de consultores y sacerdotes concelebrantes. Al finalizar, se llevó a cabo el interrogatorio, un momento importante en el que quien ha sido elegido para el Orden Episcopal, hace profesión de fe y juramento de fidelidad a la Iglesia, seguido por otro momento de oración, además de que fueron proclamadas las letanías de los santos y santas de Dios, mientras el nuevo obispo se postraba ante el altar, en gesto de oración, súplica, servicio y humildad, unido a la Iglesia universal.

Como parte central del rito de Ordenación, Mons. Franco Coppola y los demás obispos concelebrantes, en silencio le impusieron sus manos sobre la cabeza al nuevo obispo; además, le fue colocado el libro de los Santos Evangelios, que también le fue entregado antes de ser ungida su cabeza con el Santo Crisma; este óleo es utilizado en el sacramento del Orden, y en la tradición antigua se usaba para ungir a los reyes; en la actualidad sólo cumple una misión especial, en la que todos los cristianos o bautizados participan de la triple función como profetas, sacerdotes y reyes, y los ordenados, como pastores del Pueblo de Dios.

También le fueron entregadas las insignias episcopales presentadas por sus familiares, entre ellos su señora madre Doña Remedios Cervantes Briseño; entre las insignias se encuentran: el Anillo, que simboliza los desposorios místicos entre el Obispo y la Iglesia; la Mitra, que es un ornamento usado por el Papa y los obispos, que se coloca sobre la cabeza,  es de forma cónica, con una hendidura en el centro y 2 bandas que cuelgan sobre la espalda, y el Báculo, signo de la autoridad episcopal, como Pastor de la Iglesia. Otras insignias episcopales son: el Solideo, que es una prenda episcopal que se coloca sobre la cabeza, únicamente es usado por el Papa (blanco), los cardenales (rojo) y obispos (morado), y la Cruz Pectoral, sostenida por una cadenilla, la cual siempre debe llevarse.

Finalmente, después del rito de la Ordenación Episcopal se tuvieron los momentos más importantes de la celebración eucarística, que culminaron con el rito de la Consagración y la distribución de la sagrada Comunión.

La bendición y mensaje de Mons. Francisco Figueroa Cervantes

Como parte de la tradición, Mons. Figueroa Cervantes dio la bendición a todos los presentes en el Santuario Guadalupano de Zamora, recorriendo los pasillos y naves del sagrado recinto; a su regreso al altar, dirigió un breve mensaje: “Quiero agradecer a Dios, el don de la vida, así como el regalo de una familia que se ha ido multiplicando…”, resaltando su proceso vocacional, así como su ministerio sacerdotal en los diferentes espacios e instancias pastorales; sobre todo, agradeció e invitó de manera especial a los sacerdotes, a que juntos sigan configurándose plenamente con Cristo, Buen Pastor. Entre otras palabras, agradeció la presencia de obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosas y laicos, así como a Mons. Javier Navarro, con quien en conjunto caminará como Obispo Auxiliar de Zamora; finalmente, encomendó su ministerio episcopal a Santa María de Guadalupe Madre de la Esperanza, a San José y a San Francisco de Asís.

Después de la solemne ceremonia de ordenación, en los jardines y campos deportivos del Seminario Mayor de Jacona se ofreció un banquete en honor del recién ordenado Obispo Auxiliar de Zamora, quien se vio acompañado por obispos, sacerdotes, familiares, seminaristas e invitados.

Titular de Lamasba

Lamasba es identificable como Merouana en la actual Argelia; es una antigua sede episcopal de la provincia romana de Numidia. Desde el siglo XIX, Lamasba se cuenta entre los obispos titulares de la Iglesia católica, de la cual, desde el 29 de mayo del 2021, Mons. Francisco Figueroa Cervantes, es su Obispo Titular. Previamente, como Obispo Electo, realizó su profesión de fe y juramento de fidelidad al Papa, en medio de una celebración eucarística en la Parroquia de San Francisco, en Jiquilpan, el viernes 27 de agosto, las 6 de la tarde, en la víspera de su ordenación episcopal, ceremonia que también fue presidida por Mons. Franco Coppola y Mons. Javier Navarro. 

De acuerdo con el Archivo Diocesano, Mons. Francisco Figueroa Cervantes es el tercer Obispo Auxiliar de Zamora; el anterior fue Mons. Jaime Calderón Calderón, del 2012 al 2018, quien actualmente es Obispo de Tapachula; el primer Obispo Auxiliar de Zamora fue Mons. Salvador Martínez Silva, entre 1940 y 1947, quien posteriormente fungió como Obispo Auxiliar de Morelia.

Su escudo episcopal

La mitra y el báculo pastoral adornan la parte alta del escudo; en ella se unen el color verde, que simboliza la vida ordinaria, y el color dorado, que evoca la presencia cercana y permanente de Dios, que envuelve y al mismo tiempo trasciende a la vida, ya que es en la sublime sencillez de la vida ordinaria y en los sucesos cotidianos, donde Dios se revela, se hace presente y nos da su amor. El báculo, símbolo del Pastor, está presente en el escudo, como signo de quien guía, acompaña, alienta y conduce a las ovejas.

El color azul adorna el fondo del escudo, que representa el Misterio de Dios, quien ha querido revelarnos su riqueza, haciéndose pobre en Jesucristo; en el centro del escudo se encuentra un marco en forma de almendra, cuya figura geométrica está formada por 2 círculos que se acortan; en su intersección, dentro de mismo espacio, está plasmado uno de los gestos más profundos y trascendentes, realizado por Jesucristo en el contexto de la Última Cena, cuando lavó los pies a sus discípulos, como signo de servicio y entrega mutua.

En la parte central destacan las manos de Jesús, que expresan la acogida, la humildad y el amor de un Pastor por sus ovejas, especialmente por las que necesitan ser rescatadas y curadas. Otras figuras, como la vasija y jarrón de agua, rememoran el Bautismo, por el cual formamos parte de la Iglesia; además, la toalla nos recuerda el sepulcro vacío, signo de la resurrección del Señor, así como la promesa de resucitar con Él.

Como parte del escudo, en la parte inferior, a lo largo de una cintilla, aparece el lema episcopal: “Exemplum dedi vobis”, cuya frase latina expresa el amor compasivo y misericordioso que el Padre ofrece gratuitamente en Jesús, a través de su corazón traspasado y costado herido, símbolos de la donación y entrega total, que se traduce: “Les he dado el ejemplo”, una expresión con la que invita Jesús a sus discípulos a mantener la mirada y el corazón fijos en el amor misericordioso de Dios, haciendo de nuestras vidas una ofrenda constante y un servicio por el bien de todos. ¡Enhorabuena, Mons. Francisco!