¡Oremos Juntos!

Este año ha sido de grandes acontecimientos, sobre todo por el gran reto que nos presentó, una vez más, la pandemia del Covid-19. Hemos de recordar las palabras oportunas del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2021; "Miremos a los ojos de los migrantes y veamos su deseo de volver a empezar". Este deseo de renovarnos y ser mejores, de enfrentar la vida desde la mirada de Jesús, lo hemos contemplado en el pesebre, donde la ternura y el amor brotan del corazón en la Navidad, por eso, el de ¡Feliz Navidad! es un deseo de fraternidad.

“La fraternidad se fomenta y promueve entre personas de toda nación y cultura. La fraternidad también se da entre personas con ideas diferentes, pero capaces de respetarse y de escuchar al otro.  La fraternidad brota entre personas de diversas religiones y nacionalidades. Jesús ha venido a revelar el rostro de Dios a todos los que lo buscan. Y el rostro de Dios se ha manifestado en un rostro humano concreto. No apareció como un ángel, sino como un hombre, nacido en un tiempo y un lugar. Así, con su encarnación, el Hijo de Dios nos indica que la salvación pasa a través del amor, la acogida y el respeto de nuestra pobre humanidad, que todos compartimos en una gran variedad de etnias, de lenguas, de culturas…, pero todos hermanos en humanidad” (Papa Francisco).

Entonces, nuestras diferencias no son un daño o un peligro, son una riqueza: “La experiencia de la familia de Nazaret entre nosotros, nos lo enseña: Que, siendo hermanos y hermanas, somos distintos unos de otros, y no siempre estamos de acuerdo, pero hay un vínculo indisoluble que nos une; el amor de los padres nos ayuda a querernos. Lo mismo vale para la familia humana, pero aquí Dios es el ‘padre’, el fundamento y la fuerza de nuestra fraternidad”.

Un signo hermoso de la Navidad es la familia que se reúne, que se congrega alrededor de la mesa familiar; porque deseamos que esa ternura que brilla desde el pesebre y toca el corazón de la humanidad, también se refleje en nuestra casa y que ésta sea un hogar como el de Belén, donde la palabra se ha hecho carne, se ha hecho vida, para que la tengamos todos en abundancia.

 

Queridos hermanos migrantes: hoy domingo 26 de diciembre, en punto de las 12:00 m. d., como lo hemos anunciado, la Comisión de la Pastoral de la Movilidad Humana da gracias a Dios, junto con ustedes y sus familias, por un año más de vida, de salud, de esfuerzos, logros y momentos difíciles, por las pérdidas, pues la enfermedad tocó a las puertas de muchos de nuestros familiares, cuando estábamos lejos y hoy ya no están. Esta comisión les tiene presentes y ora al Padre Celestial por su eterno descanso.

Nuestro reconocimiento a cada uno de ustedes, por su entrega y sacrificio para sostener, no sólo a sus familias, sino también a este gran país que es México, que nos hermana donde ustedes se encuentren. No se sientan solos ante circunstancias adversas. Recuerden que siempre, nuestra oración y bendición les acompañan, para que, ante determinados acontecimientos, sean fortalecidos e iluminados.

¡Un feliz 2022!

“En la migración, también somos familia”.