Por: José Francisco Serrato.

Como ya es sabido, a la Sma. Virgen de la Esperanza, Patrona de nuestra Diócesis, se le celebra 2 veces al año: el 14 de febrero, aniversario de su Coronación Pontificia (1886), y el 8 de septiembre, la Natividad de María. Esta última, sin duda alguna, es la fiesta más antigua que Jacona la festeja, desde la llegada de la Virgen de la Raíz a este pueblo, en los años de 1680.

Celebramos también su onomástico, desde el 8 de septiembre de 1877, cuando el Papa Pío IX ordenó inscribirla bajo la advocación de Nuestra Señora de la Esperanza y el Párroco de Jacona, el V. José Antonio Plancarte, le narró la historia de su origen y los 2 siglos de acompañamiento entre la venerable imagen y su pueblo.

Este año,  limitados por la pandemia, nos vimos en la necesidad de suprimir nuevamente los festejos y peregrinaciones. El 30 de agosto, bajo el lema de “María llévame a Jesús”, dio inicio el novenario de preparación. Se realizaron las celebraciones eucarísticas, a las 8 de la mañana y 6 y 7 de la tarde, acatando los cuidados necesarios entre los fieles.

El martes 7, víspera de fiesta, a las 8 de la noche se celebró la renovación del Patrocinio de la Sma. Virgen sobre la Diócesis de Zamora. Se ofreció, especialmente por los miembros del Ejido Jacona y por las nuevas autoridades del municipio.  Al terminar la celebración, en representación de la Comunidad Agraria de Jacona, el Alcalde Isidoro Mosqueda, acompañado por miembros del Ejido, coronó la hermosa imagen de la reina de la Esperanza.

El día de la fiesta, a las 5:30 de la mañana, se le cantaron las tradicionales mañanitas a la Sma. Virgen, que lucía bellamente adornada entre ramos de flores y adornos de cortinas en color dorado, rojo y blanco. Le siguieron las celebraciones eucarísticas desde las 6 de la mañana, cada hora, hasta las 9 de la noche. A las 7 de la mañana hicieron acto de presencia los alumnos del Seminario Diocesano de Zamora, acompañados por sus formadores y presidiendo la misa el Sr.  Obispo Auxiliar, Mons. Francisco Figueroa.

Por la tarde, en punto de las 18 horas, dio inicio la misa de fiesta, presidida por el Sr. Cura Germán Cobos Gómez, Párroco de San Agustín y custodio de la imagen. Al terminar la celebración, la bendita imagen fue bajada de su nicho, para dar la bendición a su pueblo, y para sorpresa de muchos, salió a dar un pequeño recorrido por el atrio parroquial, llevada en sus andas adornadas con flores naturales y llevada en hombros por los portadores, entre repiques de campanas y la ovación de los fieles que, sin saber que saldría, la esperaban afuera del recinto.

Que por tu valiosa intercesión, Madre y Patrona nuestra, el Señor nos permita mejores tiempos para las próximas fiestas. Sigue cuidando de la Diócesis a ti encomendada y puesta bajo tu Patrocinio. Cúbrenos y guárdanos en el regazo de tu manto, y danos siempre, madre de la Esperanza, fe, valor y confianza.