Es una celebración eucarística que cada año celebra el Obispo con todos los sacerdotes de su diócesis, durante la Semana Santa, y una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal, además es un signo de la unión estrecha entre el Seminario y la Iglesia particular, porque en ella se consagra el santo Crisma; además de bendecirse los santos Óleos de los enfermos y de los catecúmenos. Popularmente, es conocida como la misa de los Santos Óleos o de la Consagración de los Óleos, ya que al término de esta celebración eucarística, algunos sacerdotes, especialmente los agentes de pastoral, laicos o matrimonios delegados de cada una de las foranías pastorales, así como de las parroquias de la diócesis, reciben los santos Óleos, para llevarlos a sus comunidades, donde son administrados en la recepción de los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Unción de los Enfermos.

La Ceremonia

En este 2021, la Misa Crismal se llevó a cabo el Jueves Santo, 1 de abril; el lugar destinado para la solemne ceremonia fue la Santa Iglesia Catedral de Zamora, recinto sagrado donde se reunió un nutrido grupo de sacerdotes, así como un reducido número de seminaristas y servidores que participaron en el servicio litúrgico de la celebración eucarística, al igual que un grupo de laicos que acudieron como portadores de los santos Óleos: solamente 2 representantes de cada una de las zonas y foranías pastorales, ya que en otras anteriores eran enviados 2 ó más laicos por parroquia.   

La misa comenzó en punto de la 11 de la mañana, presidida por nuestro Pastor diocesano, Don Javier Navarro Rodríguez, Obispo de Zamora, quien estuvo acompañado en el presbiterio de la Catedral, por los PP. J. Jesús Contreras Plancarte, Vicario General de la Diócesis; Guillermo Bernal Gutiérrez, Vicario Episcopal de Pastoral, y otros miembros de la Curia y delegados y coordinadores pastorales, así como los encargados de las diversas foranías. La ceremonia fue transmitida por diversas plataformas digitales.

El mensaje central

En su homilía, Don Javier Navarro envió un mensaje ante esta situación actual: “El Reino al que pertenecemos es el proyecto de Jesús y este reino es una fiesta gozosa e interminable; es un espacio en donde se reserva un lugar especial para todos, principalmente para los más pobres y enfermos. Ustedes y yo, bautizados y confirmados en la fe, como somos obreros, administradores y misioneros de este reino que, por la fuerza de los sacramentos recibidos, anunciemos su mensaje de salvación, tengamos en cuanto a los más pobres y enfermos como destinatarios prioritarios de la acción pastoral para promoverlos, y que sean protagonistas de su propio crecimiento integral, basados siempre en la solidaridad, la fe, la esperanza y la caridad”.

Concluyó su mensaje invitando a los sacerdotes a renovar sus promesas sacerdotales en la fidelidad de su ministerio, principalmente con el testimonio de amor a Cristo, siendo verdaderos pastores y servidores del Pueblo de Dios: “Renovemos nuestro propósito firme de ejercer este triple ministerio inspirados profundamente en las palabras y el ejemplo de Jesucristo nuestro Sumo y Eterno Sacerdote”. Envió un saludo especial a todas las parroquias y comunidades de la Diócesis de Zamora, que se unieron a esta celebración eucarística, a través de las redes sociales.  

La Consagración de los santos Óleos

Después de la homilía, cada sacerdote presente renovó sus promesas sacerdotales, así como los compromisos que asumieron el día de su Ordenación sacerdotal, recordando con este gesto, la unidad que existe entre Cristo y su Iglesia. Además, en un rito especial se bendijeron los Óleos de los enfermos y catecúmenos, que fueron presentados por varios laicos, entre ellos los encargados y representantes de la Junta Local Sanitaria, así como un matrimonio. Estos aceites son una mezcla de esencias de olivo y vegetales; el primero, el Óleo de los enfermos, es aceite que motiva a los que viven el misterio del dolor físico, y el segundo, el de los catecúmenos, se utiliza para ungir a los que van a ser bautizados, ya que Jesucristo, por medio del Bautismo, nos da la fuerza necesaria para enfrentar los problemas, impulsándonos a luchar cada día, siendo verdaderos cristianos.

Posteriormente se consagró el santo Crisma, que es perfumado, mezclado con aceite y bálsamo, que se utiliza para ungir a los que ya han sido bautizados, es decir, a los que son confirmados y a los que recibirán el sacramento del Orden; en la tradición más antigua, el Crisma se usaba para ungir a los reyes y sacerdotes, pero en la actualidad sólo cumple una misión especial, participando de la función profética, sacerdotal y del reinado de Jesucristo.

Antes de culminar la celebración eucarística, Don Javier Navarro dirigió un breve mensaje a todos que se unieron a esta ceremonia, desde sus parroquias, comunidades, casas y lugares de trabajo, ya que en estos momentos que se viven: “El compromiso de todos es edificante, porque nos anima a vivir con mayor fidelidad los valores del Evangelio, símbolo de una verdadera comunión diocesana ante esta contingencia que se vive desde hace más de un año”.

Conclusión

Cabe destacar, que esta celebración se llevó a cabo siguiendo las diversas medidas y protocolos de sana distancia, así como en espera de tiempos mejores, que permitan que nuevamente pueda congregar a un mayor número de participantes de todos los rincones de la Diócesis de Zamora. Como éste, los demás oficios litúrgicos de la llamada Semana Mayor en la Iglesia Catedral, fueron presididos por Don Javier Navarro, así como transmitidos por medios electrónicos.  

¡Felices Pascuas de la Resurrección!