El domingo 2 de febrero del 2020, en la Parroquia de la Purísima de esta ciudad, religiosas y religiosos de la Diócesis de Zamora se reunieron para dar gracias a Dios y celebrar la Jornada de la Vida Consagrada. Presidió la Eucaristía el Sr. Obispo Dn. Javier Navarro Rodríguez, y fue concelebrada por el Vicario para la Vida consagrada, P. Juan Carlos Ruiz Espinoza, el Hno. trapense Florencio y un sacerdote salesiano. Fue una celebración gozosa, en la que todos participaron activamente, con cantos, lecturas y un agradecimiento final de la M. Rocío, HPSSC.

Terminada la celebración eucarística, se hizo un breve recorrido hacia el Colegio Colón (Primaria), donde se ofreció un refrigerio, antes de pasar al auditorio para abordar, en un espacio de reflexión, el programa “Comunión y estructura” del Plan Global de Pastoral de la Diócesis, y la inserción de los consagrados en el mismo.

El Vicario Episcopal para la Vida Consagrada inició este momento, con la presentación de la implicación de los consagrados en los planes pastorales anteriores, mostrando que la vida religiosa se reconoce en el seno de la Iglesia local, en la que hace camino al lado del laicado y el presbiterado. A la vez, la peculiaridad carismática ofrece, por un lado, acentos muy ricos en la ofrenda evangelizadora, pero falta hacer más camino, juntos.

Enseguida, la Srita. Miriam Barrera desarrolló el tema de la sinodalidad en la Iglesia y la implicación de los consagrados en la construcción del Reino de Dios en esta Diócesis. Recalcó la importancia de la inserción de todos los religiosos y religiosas en la pastoral diocesana, recordando que el consagrado no puede tener a la diócesis como hotel, sino como hogar que se construye en comunión con laicos y sacerdotes. Dijo que en nuestra Diócesis se ha avanzado en la comunión pero que falta aún mucho por hacer. Explicó el objetivo del Programa “Comunión y estructura”; luego pidió a las hermanas que enriquecieran la situación final y que anotaran las estrategias a seguir y las metas, siempre y cuando fueran operativas.

Después de la ponencia, los consagrados contestaron un instrumento en equipos de 10 personas; un secretario fue el responsable de recabar y resumir los aportes, para entregarlos al equipo diocesano de la Vida Consagrada. El objetivo es presentar este proyecto en la Asamblea Diocesana de Pastoral, los próximo 28 y 29 de febrero.

Luego, el Padre Juan Carlos presentó al equipo diocesano de la VC, agradeció su servicio y pidió al seminarista Jonathan Arias que presentara el proyecto “Laudato si”, del Seminario Diocesano, sobre ecología integral y su participación en el encuentro diocesano de monaguill@s. Se concluyó la jornada con una comida fraterna, donde se tuvo la oportunidad de convivir entre las diferentes congregaciones asistentes.

Gracias a todos los consagrados y consagradas, por su testimonio en el seguimiento de Cristo. Que esto se convierta en un verdadero camino de felicidad y comunión, y que María Santísima sostenga y acompañe siempre a los consagrados y suscite vocaciones para el servicio de la Iglesia.