Haciendo coincidir con la fiesta de san Rafael Guízar y Valencia, el miércoles 24 de octubre se realizó en Cotija, la consagración de la capilla y altar del Curso Introductorio, siendo el culmen de todo un camino de decisiones, esfuerzos, trabajos solidarios, generosidad de muchos, pero sobre todo expresión viva de la fe de nuestra Iglesia diocesana que valora y ama al Seminario y opta con confianza porque el Señor seguirá dándonos seminaristas y futuros sacerdotes.

La misa de consagración dio inicio poco después del mediodía, siendo presidida por nuestro Señor Obispo Don Javier Navarro Rodríguez, acompañado por una treintena de sacerdotes, tanto del equipo formador del Seminario como de la Diócesis y con una nutrida participación de bienhechores del Seminario, fieles de la Parroquia de Cotija y representantes de los grupos FyVoc. El rito de consagración conllevó todo un conjunto de signos que pocas veces tenemos oportunidad de ver, desde la apertura de las puertas del templo hasta la aspersión del agua bendita sobre los muros, inmuebles, vitrales y la incensación como aroma que expresa la fragancia de Cristo y su presencia en medio de la comunidad cristiana, que es Cuerpo de Cristo. El santo crisma que es usado para ungir a las personas, en esta ocasión fue usado sobre objetos como es el altar, el cual es completamente ungido como signo de Cristo que ofrece a Dios el sacrificio agradable, y además en los muros de la capilla se realizaron diferentes unciones en forma de cruz, con el santo crisma, que figuran visiblemente a la Iglesia, que es templo del Espíritu. La incensación del altar, la colocación de brasas sobre el altar, la iluminación del templo con el cirio pascual y muchas velas que se colocan sobre los muros, conectan en mucho con el lucernario de la noche de Pascua.  

Poco antes de finalizar la misa, el Pbro. Óscar Villanueva, ecónomo del Seminario, agradeció la presencia de Don Javier, quien fuera testigo de la colocación de la primera piedra, a su llegada a la Diócesis, para la edificación del CI, y agradeció a todos los presentes, el apoyo que han brindado para lograr la obra que hoy es una realidad. El Padre Óscar ofreció en un breve discurso, un repaso histórico de lo que ha implicado esta obra y cómo fue que Don Javier encomendó expresamente que él se dedicara a la construcción del CI, en marzo del 2009. Siendo Cura de Cotija, el Pbro. José Cruz, se consiguió un terreno en el monte conocido como “la Ranita”; los primeros esfuerzos por recabar recursos económicos fueron a base de colectoras, gracias a la campaña “Un pesito diario para el Seminario”; sin embargo, fue necesario pasar a una acción más decidida, que implicara la participación de todo el presbiterio y parroquias, a través de las anuales rifas de camionetas en favor del Seminario.

No puede dejarse pasar, cómo en esta obra se manifiesta el cambio de estafeta en la responsabilidad de llevar adelante la realización del CI. como experiencia inicial a la formación sacerdotal de nuestros seminaristas. Fue el Pbro. Gabriel Cano Vega, de feliz memoria, quien iniciara la experiencia del Introductorio, en el ciclo 2004-2005; le siguió el Pbro. Fernando Mercado, a quien le sucediera el Pbro. Francisco Javier Moreno, y actualmente el Pbro. Armando Ruiz, todos apoyados por un equipo de sacerdotes y diáconos que han prestado también su servicio en la formación. La Parroquia de Cotija también ha mostrado su amor al Seminario, desde el Sr, Cura Conrado Fernández, (qpd) y el Sr. Cura José Cruz Moreno, hasta el actual Sr. Cura Javier Sáenz Naranjo, y tantas personas que con trabajo y apoyo económico y material muestran un afecto profundo al Seminario.

En la realización del proyecto del diseño y construcción del CI, con su capilla, también se vivió un traspaso de estafeta, iniciando el Arq. Juan Carlos Ochoa, continuando el Arq. Rafael Dueñas (qpd) y finalmente el Arq. Juan Miguel Moreno, quien nos dio una explicación del diseño de la Capilla, antes de dar inicio con la celebración. Es de destacar la perseverancia del Pbro. Óscar Villanueva, a quien el Señor le ha permitido llevar adelante la obra durante ya 10 años, estando al frente, además de llevar la economía del Seminario y contando con el apoyo inicial del entonces Rector del Seminario, P. Raúl Duarte Castillo, a quien siguió el Pbro. Jaime Calderón, ahora Obispo de Tapachula, en Chiapas, y actualmente el P. Juan José Torres Martínez, muy interesado en que se lleve adelante la obra.

Fue significativo, al finalizar la celebración eucarística, ofrecer un ramo de flores a quienes serán los patronos del CI: San Rafael Guízar y Valencia, cotijense y fruto de nuestro Seminario de Zamora, y nuestra Madre del Cielo, la Virgen María en su advocación de Señora del Popolo, patrona de Cotija. Con cantos e incienso y el arribo de una reliquia de san Rafael Guízar, que reposará en el altar consagrado, se cerró la bonita celebración, amenizada por el coro de los 31 seminaristas que por ahora habitan el CI de Cotija.

Con la consagración de la capilla del CI y el patrocinio y amor por el Seminario de Don Rafael Guízar, miramos el futuro de nuestra Iglesia diocesana, con esperanza, y deseamos que Zamora, la Diócesis de la Esperanza, pueda renovar su presbiterio con sacerdotes jóvenes, formados para pastorear y entregarse en bien de la evangelización y santificación del Pueblo elegido de Dios. Deseamos, también, que nuestra Diócesis siga aportando mucho a la Iglesia universal, con nuevos santos, y camine renovándose en sus estructuras y visión teológica, para que crezca en ella el talante misionero de todos sus bautizados.