Los últimos días en Apo del Rosario han trascurrido entre fiestas; comúnmente, la feligresía dice: "Somos un pueblo fiestero"; sin embargo, esta frase tiene su justificación; Cornelio Ortiz, feligrés de La Soledad Poniente, comenta: "Tenía 10 años cuando llegó aquel 'ejército' comandado por el padre Lorenzo, y en menos de 24 horas limpiaron todo el ‘paderón’; allí iban a hacer el nuevo templo. Todos teníamos que cooperar; los primeros ladrillos se hicieron en Ojo Zarco; desde allí arrimábamos uno ó 2, según pudiéramos; a veces los dejábamos escondidos entre la hierba de El Chirimoyo, para otro día cargarlos; por ese tiempo bajaba mucha agua, y de las playitas se conseguía la arena; luego ya encontraron un banco de arena en Apo, y eso fue de gran ayuda".
Después de superar los obstáculos impuestos por los grupos agraristas y anticlericales, el señor cura Lorenzo Salazar se propuso llevar al cabo su magna obra: el 28 de febrero de 1938 formalizó ante las autoridades diocesanas, la petición de erigir como patrona de la Parroquia de San Marcos a la Virgen del Rosario; en octubre del mismo año organizó las misiones en la Parroquia de Apo, con la participación de grandes figuras del clero diocesano y de otros lugares del país; el 1 de diciembre, el señor cura Salazar instituyó el rezo del santo Rosario y emprendió la tarea de colectar dinero para la construcción del Santuario. Aunque estaba planeado que su construcción iniciase a principios de 1939, fue hasta el primero de junio cuando iniciaron los trabajos. Ese día, un ejército de 10 mil personas (narra en sus memorias) despejó y niveló en menos de 24 horas el terreno donde se construiría el recinto; el maestro albañil Antonio Magallón dirigió una cuadrilla de 60 operarios que levantarían en tiempo récord la casa de la Virgen del Rosario; en los alrededores del templo viejo se encontró una mina de arena, y la generosidad de la gente de Apo, de los rancheros de las comunidades y de gente radicada en Tierra Caliente ayudó a pagar salarios y materiales empleados en la construcción. El 16 de mayo de 1940, Dn. Manuel Fulcheri se trasladó de Zamora al templo de la Virgen del Rosario de Apo; el domingo 19 celebró la Eucaristía, formalizando así la existencia de este lugar de culto; los meses siguientes se terminaron de construir los detalles aún restantes en el inmueble, hasta que el 11 de mayo de 1941, el Vicario General de la Diócesis de Zamora, Salvador Martínez Silva, consagró el Santuario (Religiosidad y beligerancia clerical en Michoacán, págs. 168-163).
Apo del Rosario es un pueblo 'fiestero', en otras palabras, un pueblo que celebra los acontecimientos que marcaron su historia; don Cornelio Ortiz y su familia, la comunidad parroquial de San Marcos y los peregrinos de la Sierra Purépecha y de Tierra Caliente han celebrado por 78 años la CONSAGRACIÓN DEL SANTUARIO DE LA VIRGEN DEL ROSARIO, peregrinando entre rezos y cohetones, de rodillas, con veladora en mano, ataviando la imagen de la Virgen con los más bellos rebozos, confesándose y viviendo con devoción la Eucaristía, sin hacer a un lado esos otros signos festivos presentes en las plazas de los pueblos. Apo es un pueblo fiestero, pero detrás de sus fiestas hay una razón histórica para celebrar; de ello dan cuenta algunos libros, pero principalmente la memoria de feligreses de ese tiempo, que aún viven.