Por su ubicación geográfica la parroquia de San Marcos Evangelista posee variedad de clima, mientras los peregrinos que visitan el Santuario de la Virgen del Rosario disfrutan de un ambiente fresco y hasta frío, quienes visitan la comunidad de El Cerrito Colorado, experimentan un clima cálido y caluroso, pues ésta y otras cinco comunidades son parte del municipio de Buenavista Tomatlán y por consiguiente son la antesala de la Tierra Caliente michoacana.

El alba blanca de monseñor Javier Navarro mitigó el calor del sol por la tarde, no así el cálido afecto con el que la comunidad de El Cerrito Colorado recibía por primera vez a su pastor, aquel recorrido amenizado por  alabanzas que alegremente interpretaba la banda no sólo anunciaba la víspera de la fiesta sino que recordaba las muchas veces que el señor cura Lorenzo Salazar llegaba a una de las comunidades que amaba entrañablemente por ser su refugio en época de persecución; quien pisa el atrio del templo constata inmediatamente esto pues la comunidad ha erigido dos monumentos a quien en otros tiempos fue un excelente predicador: “dad oportunamente tus diezmos y abriré para tus campos la compuerta de las lluvias, tus siembras siempre serán fecundas”, reza una de las  frases en el monumento que data de 1942.

La generosidad impulsada por la fe, el deseo de que la comunidad se mantenga unida, y el amor por el templo encomendado al Sagrado Corazón y a su madre María Santísima en su advocación de la Medalla Milagrosa, fue lo que hizo que una familia ausente contribuyera en la renovación del piso, del presbiterio, del ambón, la sede y el Altar, nuestro padre y pastor Javier Navarro en solicitud de la comunidad, presentes y ausentes, bendijo el esfuerzo de meses de trabajo y consagró, como bien lo dijo, la Mesa que nos une como hermanos, donde nuestras humildes ofrendas de pan y vino se transforman en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

Las 8:00 pm., el día ha dado paso al inicio de una noche fresca donde se respira un ambiente de convivencia, la banda desde es kiosko se afana en complacer a quienes le escuchan, y los platillos típicos de la región (tamales, atole, tostadas y la tradicional morisqueta de tierra caliente), deleitan el paladar de propios e invitados, al tiempo justo monseñor Javier se despide y muchos se acercan para agradecer y solicitar una vez más su bendición: ‘vuelva pronto’, ‘esta es su casa’, la comunidad intuye en estas palabras que su pastor los lleva en el corazón y El Cerrito Colorado sabe que esta noche ha sido en mucho tiempo una velada especial.

Nuestro agradecimiento al Lic. Gerardo Mora Mora director de la Revista Digital Zeepto por las fotografías, y nuestro reconocimiento al Arq. David Morales encargado de la obra material.

Escribe P. José Manuel Reynaga Magaña párroco de San Marcos Evangelista.