Seminario Mayor en Jacona

 

En 1837, el P. Gerónimo Villavicencio fundó en la ciudad de Zamora el Colegio de San Luis, lugar al que iban a estudiar los jóvenes que aspiraban a ser sacerdotes, quienes después de esta etapa preparatoria pasaban al Seminario de Morelia. Para 1850 el colegio era una institución completa en su género; el primer edificio que ocupó fue la casa que perteneció a la familia de Dn. Francisco Orozco y Jiménez, entre las calles de Ocampo y Morelos; después ocuparía una finca de Ramón Padilla del Río, y por último, la instalaciones donde hoy se encuentra la escuela Gabriela Mistral por la calle Colón.

 

El Seminario de Zamora fue fundado jurídicamente en 1864; se recuerda como su fundador a Dn. Antonio de la Peña y Navarro, primer obispo de Zamora, aunque como decíamos, ya existía el Colegio de San Luis, que hacía las veces de seminario.

 

El primer edificio que ocupó, ya como Seminario en Zamora, fue una casa ubicada en las calles de Juárez y Morelos, que hoy ocupa la secundaria para trabajadores. Durante los obispados de Mons. Cázares y Martínez y de Mons. Núñez y Zárate, se realizaron trabajos de mejora de las instalaciones del Seminario; en 1914 por causa de la revolución mexicana la institución fue clausurada, pero volvió a abrirse en 1919. No obstante, en 1926 por la persecución religiosa volvió a ser clausurado y no pudo abrirse sino hasta 1929 en tiempos de Mons. Fulcheri y Pietra Santa.

 

Para entonces ya no contaba con casa propia, por lo que los seminaristas tomaban clases en las sacristías, templos y casas particulares, entre ellas la famosa Tebaida de Juárez 100, donde la aglomeración de alumnos ocasionó que brotaran enfermedades como la tifoidea y la fiebre de malta. Éstas y otras causas hicieron que el Sr. Fulcheri pensaran en un edificio propio y adecuado para el Seminario, por lo que encomendó a su auxiliar, el Sr. Martínez Silva, que localizara y comprara un terreno, que a la postre sería el que ahora mismo ocupa el Seminario Mayor de la Diócesis de Zamora ubicado en Jacona, junto al río celio, el lugar ideal, por su clima y ubicación, para formar a los futuros sacerdotes.

 

En mayo de 1949 se confió la obra al Ing. Luis Amezcua, de Sahuayo, quien radicaba en Guadalajara y con tiempo presentó los primeros proyectos, siendo aprobados en diciembre del mismo año, de manera que sin ceremonia especial de primera piedra iniciaron los trabajos, comenzando por el edificio que sería la casa de las madres. Los primeros albañiles fueron de Chavinda, entre ellos varios miembros de la familia Franco Toscazo.

 

El 25 de marzo de 1950 se colocó oficialmente la primera piedra. Dos meses después se integró el patronato pro construcción, encabezado por el Sr. Obispo Gabriel Anaya y Diez de Bonilla, además de los PP. Ignacio Orozco, Jorge Vázquez, Francisco Valencia y Jesús Sahagún.

 

La movilización para obtener fondos de las parroquias de la diócesis, amigos y bienhechores del seminario fue intensa desde el principio: colectas, rifas, espectáculos, kermeses y el trabajo físico de los seminaristas de entonces. En 1951, el Sr. Fernando Jiménez Torres y su esposa Lucita Gómez aportaron el dinero suficiente para la  construcción de la capilla, en memoria de doña Concepción Torres de Jiménez. La parroquia de Apo del Rosario, cuyo titular era el Sr. Cura Lorenzo Salazar, donó lo suficiente para la capilla de los padres.

 

El 18 de diciembre de 1952 se colocó la primera piedra de la Capilla del Seminario Mayor, en un acto litúrgico presidio por el Sr. Anaya y Díez de Bonilla, con la asistencia de los capitulares, sacerdotes, religiosas, seminaristas, amigos y bienhechores.

 

El momento de habitar el nuevo seminario fue el 19 de septiembre de 1955, con el edificio sin terminar totalmente, pero ya estaban las dos capillas, cinco aulas de clase, la biblioteca, los dormitorios personales, el comedor, la casa de los padres, los recibidores, las cocinas, el comedor, la casa de las madres y varios campos de recreo. Los seminaristas, ya instalados en su nueva casa, se dieron a la tarea de acondicionar el campo de futbol, los jardines y otros espacios.

 

En el 2008 la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe fue remodelada y se colocó un Cristo que estaba en la sacristía del templo de San Juan Diego.

 

El objetivo del Seminario es edificar una comunidad que animada por el Espíritu Santo, propicie una experiencia profunda de Dios en la que los llamados disciernen su opción sacerdotal, mediante procesos integrales y graduales, para que se configuren con Cristo Buen Pastor.

 

El proceso de formación se divide en dos etapas: la etapa estructuradora (que incluye los estudios de filosofía durante 3 años) y la etapa configuradora (que implica los estudios de teología durante 4 años).