Seminario Curso Introductorio en Cotija

 

Como uno de los frutos del Concilio Vaticano II, el decreto “Optatam Totius” que versa sobre la formación sacerdotal, en su número 14 refiriéndose a los estudios eclesiásticos dice:

“En la revisión de los estudios eclesiásticos, hay que atender, sobre todo, a coordinar adecuadamente las disciplinas filosóficas y teológicas, a que juntas atiendan a descubrir más y más en las mentes de los alumnos, el misterio de Cristo, que afecta a toda la Iglesia del género humano, influye constantemente en la Iglesia y actúa, sobre todo, mediante el ministerio sacerdotal. Para comunicar esta visión a los alumnos desde los umbrales de su formación, los estudios eclesiásticos deben incoarse con un Curso Introductorio, prorrogable por el tiempo que sea necesario.

En esta iniciación, propóngase el misterio de la salvación, de forma que los alumnos se percaten del sentido y del orden de los estudios eclesiásticos y de su fin pastoral, a fin de que se vean ayudados, al propio tiempo, a fundamentar y penetrar toda su vida de fe y se confirmen en abrazar la vocación con entrega personal y alegría del alma.”

 

En la Diócesis de Zamora, nueve años después del Concilio Vaticano II, se inició con ciertos intentos de experiencia de experiencia del curso propedéutico, que a partir de septiembre de 1974, el P. Santiago Ceja, junto con los formadores de ese tiempo, comenzó a dar cierta nivelación e integración para los que cursaban la preparatoria en el Seminario Menor y para los que venían de cursarla de otras preparatorias.

 

El diseño y puesta en marcha de esta experiencia se amplió por 6 meses e inició en el Seminario Mayor, en los años de 1982 - 1983, por el P. Alberto Burgos. Entonces se vivía un mes de preparación para el ingreso de los estudios de filosofía, durante el cual se daban a conocer los objetivos del compromiso sacerdotal, sin embargo, resultaba un tiempo muy breve.

 

Por ello, en el 2002, siendo rector del Seminario el P. Raúl Duarte Castillo, el P. Gabriel Cano se sumó al proyecto durante dos años con el mismo enfoque, hasta que el equipo formador, de acuerdo con las necesidades del momento de los aspirantes a primero de filosofía y en base a lo que pedía la Iglesia postconciliar, se optó por vivir una etapa de preparación más larga y en un lugar distinto a la casa del Seminario Mayor. Se pensó en sitios como Tarecuato, San Ángel Tarecuato y San Juan Nuevo, hasta que se decidió que la mejor opción era la casa pastoral de San Felipe en Cotija, gracias al apoyo del Sr. Cura Conrado Fernández, párroco de Cotija.

 

Así, en agosto del 2004, los alumnos del primer Curso Introductorio pasaron a Cotija, a pesar de que en la casa se realizaban retiros por parte de los grupos parroquiales, al menos 4 veces al año, por lo que de inmediato se pensó en tener una casa propia, lo que se expuso al Sr. Obispo Carlos Suárez, quien decidió que ésta se construyera allí mismo en Cotija bajo el patrocinio de San Rafael Guízar y Valencia.

 

La Parroquia de Cotija ha dado muestras de suma colaboración, pues en colaboración con el entonces Sr. Cura José Cruz Moreno, se logró que se dispusiera de un terreno de 5 hectáreas para la construcción del Curso Introductorio, localizado a las afueras de la ciudad.

 

Mons, Christopher Pierre, entonces Nuncio apostólico en México, fue quien bendijo las instalaciones propias del Seminario Rafael Guízar y Valencia, en el contexto de la celebración de la clausura del año jubilar por los 150 años de nuestra Diócesis de Zamora y el mismo Seminario Diocesano.

 

Cuando los jóvenes aspirantes al sacerdocio llegan al C.I., llevan ya una primera instancia vocacional o proceden del Seminario Menor. Esta etapa tiene una duración de un año, de agosto a junio.

 

El Curso Introductorio debe ser un verdadero y propio tiempo de discernimiento vocacional, realizado en el contexto de una vida comunitaria y de una iniciación a las etapas sucesivas de la formación inicial. (RFIS N. 60)

 

El año de formación en el Curso Introductorio, es una experiencia intensa con Jesús Maestro, que debe de ayudar fundamentalmente al Seminarista a discernir de una manera seria, consciente y clara su opción por la vocación a la vida Sacerdotal.

 

El año consta de 4 momentos formativos:

1.- Primer momento: Integración ¨Estar juntos¨ El Seminarista adquiere los elementos necesarios para tener una vida en comunidad y comprende los objetivos y contenidos de toda la formación sacerdotal. (Un mes.)

2.- Segundo momento: ¨Encuentro con Cristo¨. El seminarista logra una formación espiritual centrada en el misterio de Cristo y de la Iglesia, se reafirma su iniciación cristiana y su pertenencia comunitaria. (4 meses).

3.- Tercer momento: ¨Pertenencia Solidaria¨. El seminarista se integra  a la vida de la comunidad eclesial viendo en ella la presencia de Cristo y se inicia en la experiencia de la autocrítica y del apostolado. (3 meses)

4.- Cuarto momento: ¨Discernimiento, para estar con Él¨. El seminarista profundiza en el discernimiento vocacional a través de una experiencia espiritual-comunitaria-pastoral y hace una opción para continuar su formación. (2 meses)

 

Al seminarista se le dota de herramientas que lo ayuden a llevar a cabo su proceso de discernimiento, pidiéndole ser dócil para dejarse ayudar con una actitud de transparencia y sinceridad.